Ven… entra y siéntate. Imagina, sueña y respira. Escúchame que soy el espacio que invade la nada, como el mar que calla el silencio. Soy tu amigo y enemigo, tu confidente y tu traidor. Yo sé que para ti ya nada es portentoso y estás harto de tu eterno domingo solitario. Haz amarrado tus sentidos a un muelle y no permites que nada mueva tus sensaciones.
¡Despierta! Saborea los colores, como el naranja que sabe a playa, calor y desierto. Huele el frío, escúchalo y siéntelo. No te limites, desborda tus capacidades y explota tus emociones.
No dejes que el tiempo te invada y cegue. Porque el día que abras los ojos y veas que el fuego que te calienta son cenizas incandescentes; y que el lugar donde estás sentado, es como un barco que navega lentamente, te absorberá y no dejará moverte. Te darás cuenta que eres viejo y que el tiempo se ha plasmado en ti. Comprenderás todo y nada. Vivirás como lago esperando que la muerte te llegue.
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