martes, 29 de abril de 2008

Si yo fuera Woody Allen

Yo sólo quería ligar

¿Qué? Ya sé, pero que hacía no se puede poner el corazón y la razón juntos, aunque a veces creo que en mi caso son muy amistosos. Ella me amarró, no me dejaba ir lo intenté por dos años, es difícil hacerlo cuando tu esposa sólo se mete a la cama contigo por que no hay otra; pero ahora todo se me ha complicado. ¿Qué quieres decir con eso? Claro que lo pensé no soy estúpido, obviamente ya traté de hablar con ella, pero cada vez que voy a su casa a intercambiar ideas, ella sólo quiere intercambiar fluidos, y así es imposible decirle que todo acabó, es una histérica.

Ana no se puede enterar de nada, y ella sólo me amenaza con decírselo, eso la mataría. ¿Qué me perdonaría? Nunca lo haría, lo sé, hemos estado por 25 años casados y una infidelidad de 5 años no es tan fácil de perdonar y más cuando vea que es 30 años más joven que yo, va a pensar que no la quiero por arrugada y eso me va a costar una gran operación, porque si lo está.

¡No quiero separarme de Ana, aparte ella está loca, que voy a hacer está desesperada! Es que no te he dicho, me está amenazando, no de eso no, moví unas acciones de la empresa y pretende decirle a mi jefe sino me voy con ella a vivir. ¿No te das cuenta? Si se enteran iría a la cárcel, ¡por favor!

No, tampoco. Estoy en un serio problema. No quiere dinero y no se quiere dejar convencer, esto me está matando.

¿Qué quieres decir con que alguien hable con ella? ¿Amenazarla?, pero con qué, no es que tenga miedo de que le pase algo, pero eso le podría provocar daños psicológicos, no es que sea malo ir a terapia, de hecho yo estuve en un grupo porque no me podía pagar uno para mi solo, y no me fue tan mal era el capitán de un equipo de softball, los Paranoicos Latentes. Todos los neuróticos solíamos jugar los domingos por la mañana, cuando era joven. Los que se comían las uñas contra los que mojaban la cama. Yo solía escabullirme hasta la segunda base. Después me sentía culpable y volvía atrás. ¡No estoy cambiando de tema¡ Pero le estoy poniendo dinamismo a nuestro plan. No lo sé, no sé como la voy a mantener callada, pero algo se nos tiene que ocurrir para eso te hablé. ¿Quieres un trago? Esperaba que tuvieras más experiencia con esto.

Es que amenazarla, empeoraría más las cosas. Ella puede acabar con todo lo que he construido por años. ¿Qué quieres decir que sino se deja convencer entonces tengo que ir al siguiente paso? ¿Amenazarla? ¿violentarme, o qué? ¿De que estás hablando? ¡Hacerla desaparecer! Es una locura ni siquiera lo voy a discutir. Ya sé, pero no te hablé para eliminar gente, sino para que me ayudaras a pensar de una forma racional. Esto va más allá de Ana y de los negocios, es una vida. Sí es un engendro pero por algo está en la tierra, no puedo decidir yo, sí se queda más tiempo o no. Aparte es mucho dinero, todavía tengo que terminar de pagar mi departamento.

¿Qué confiese entonces? no puedo, Ana nunca me lo perdonaría, quedará destruida, me adora, se sentirá humillada ante nuestros amigos, ésta mujer piensa armar un escándalo, le hice creer más de lo que debía. ¿Pero tengo otra opción? No verdad, éste es el mundo real, hermano, realmente es tan fácil como me dices, sólo tengo que darte el dinero. Es como oprimir un botón y podré volver a dormir. Esta neurótica no me va a fregar...

¿Qué? Ah sí, el teléfono… bueno, hola cariño. ¿Cómo?, está bien, nos vemos en una hora. Era Ana, que quiere el divorcio.

Por Saray Sánchez

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