martes, 29 de abril de 2008

el arte inalcanzable y su difusión

El arte inalcanzable y su difusión

El hombre lucha por la trascendencia como especie humana, y esa misma es la que construye las diferencias entre naciones, sociedades e individuos. La sociedad se adueña de espacios públicos, delimitándolos por medio de librerías, museos, conciertos o salas teatrales. Es así como cada uno de los grupos sociales se encarga de definir su espacio con otras clases, con el propósito de que a estas actividades se les atribuya exclusividad y un mayor valor adquisitivo. Estos grupos adinerados “sacrifican” su tiempo y dinero, para poder estar un paso delante de los “grupos subordinados”. No sólo tienen acceso a las actividades, sino que se adueñan de los espacios públicos y además de las mismas obras de arte.

El arte en si mismo no tiene un valor establecido, sino son los medios los que masifican las obras y las promueven para que éstas obtengan un mayor valor adquisitivo; pero no sólo ellos se encargan de otorgarle ese gran valor artístico a las obras, sino que la misma sociedad le da el papel a unos cuantos, de jueces del arte. En esta pirámide de reyes y subordinados, se encuentran las personas con más dinero del país hasta arriba, ya que son ellos juntos con los críticos y los creadores de las obras (burgueses), los que definen el valor de éstas. Por lo tanto, los medios son la herramienta que utilizan para difundir y masificar las exposiciones artísticas.

El poder adquisitivo de las obras es muy alto y sólo es para unos cuantos. Esto quiere decir, que el sistema artístico está dividido en clases sociales y por consecuencia, en función del dinero. La apropiación del arte no es la misma de un sector a otro del país. Los conciertos, las obras de arte y la música popular, es accesible para un mayor número de personas, el precio es menor y la localidad mayor, por lo tanto, para los críticos no es arte. Esta clase quiere status y ganancias, no que se popularice la actividad y pierda valor.

Las artes populares, generalmente no se ven anunciadas por los medios, sino son las mismas personas las que las difunden; ya sea, por paredes pintadas o publicidad below the line entregada directamente a los usuarios. En cambio, la prensa profundiza en las artes preestablecidas, crean secciones especializadas y otorgan grandes espacios a los columnistas; al igual que la radio, y la televisión, como el Internet, a su manera.

El arte masificado en este caso, no es el de menos valor sino el de mayor importancia. Los medios crean la necesidad en la sociedad de asistir a particulares exposiciones, o presentaciones, provocan la ansiedad por consumir lo inaccesible. La clase popular se conforma con observar y con saber que puede obtener la réplica en póster, porque sabe que su valor adquisitivo esta muy lejos de los precios establecidos. El arte ha sido establecido por unos cuantos como status, no es belleza en sí, sino respeto de los demás individuos.

En conclusión, el arte puede ser cualquier cosa, siempre y cuando pase los tres filtros para ser difundido; por el creador, críticos y adinerados y por último por los medios. Así es como un objeto o actividad se vuelve en un común denominador artístico en la mente de las personas. Es de preocuparse, que el arte gire entorno al dinero, porque significa que el individuo materialista jamás podrá razonar y percibir la realidad de las cosas; para lograr esto tendría que desconectarse de los medios, pero es una contradicción, ya que son estos por los que el individuo se apodera culturalmente para entender su entorno.

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